Hace algunos años, en una inolvidable conferencia [I], el pedagogo Philippe Merieu esbozó una hipótesis muy valiosa, que además me interpeló en lo personal, por mi edad y condición de padre. El pedagogo sostuvo que lo que hoy separa a una persona de 40 años de un adolescente de 14, es decir, esa distancia generacional, es equivalente a lo que separaba a 7 generaciones hace un siglo. La cantidad e intensidad de cambios que se han vivido en los últimos 25 años arrojan una serie de problemas tan novedosos para los cuales parece no haber recetas previas. Como evidencia ofreció un interrogante: ¿A qué edad hay que comprarle un celular a un chico?
El celular es todo un símbolo de esta época, objeto omnipresente, en todos lados, públicos y privados. Y en el caso de los adolescentes, estamos frente a la propia extensión de la mano, más precisamente del pulgar, una prótesis identitaria aunque también una brújula. Síntesis portátil de la cultura audiovisual que marca un nuevo latido en la sociedad, que conjuga velocidad y comunicación, musicaliza encuentros en cualquier rincón.
Y en la escuela el celular parece ocupar el lugar de la gran interrupción. De clases, explicaciones y también evaluaciones, asunto que amerita la elaboración de ciertas reglas que regulen su eso para lograr una mejor convivencia. Lo que puede ser atractivo es la irrupción del celular como buena excusa o mejor dicho, como interrupción de la manera habitual que tenemos de ver las cosas en la escuela. Propongo pensar al celular como un analizador, en el sentido de algo que puede poner al descubierto diversas tensiones o problemas de la relación pedagógica, que suelen ser anteriores a la aparición de este aparato. En la medida que nos permita analizar los porqué y los dónde de los desencuentros generacionales entre docentes y adolescentes, o si podemos hacer visibles los sentidos o sinsentidos de lo que ocurre en las aulas. Comparto una situación:
Hace unas semanas, en una capacitación que realicé con directivos y docentes de escuelas secundarias de una provincia patagónica, un directivo compartió una situación que ocurrió en su escuela. Al iniciar una clase el docente solicitó a sus alumnos que apagaran el celular. De inmediato una alumna le dijo que tenía que dejarlo encendido. El profesor comenzaba a ensayar su respuesta, que se vio interrumpida por esta alumna que, frente al evidente enojo del docente lanzó con rapidez su incontrastable explicación: es que tengo un bebé y está enfermo, por eso no puedo apagarlo!
Podríamos identificar muy diversas situaciones que el celular provoca en la vida cotidiana de las escuelas. Suele concentrar mucha energía el control de este aparato, en especial dentro del aula y en hora de clases. Y los modos de resolverlo son disímiles. Lo más frecuente es la prohibición aunque bien sabemos que eso a veces aumenta la tentación por navegar la trampa y la transgresión. Podríamos suponer que las diferentes y creativas regulaciones están en sintonía con la diversidad de culturas institucionales, con la forma de organizar la vida en cada escuela y en sus aulas. El amplio espectro de acciones va desde la sanción como única respuesta, canastos que ofician de estacionamiento para celulares (por horas, de media estadía o completa) aunque también el celular como recurso didáctico, con aplicaciones o programas para optimizar la enseñanza en el aula. [II]
A veces solemos confundirnos y caemos presas de una especie de celucentrismo, que concentra en este aparato el centro del problema eludiendo lo que parece importante discernir. Sabiendo de la complejidad que significa sostener una clase con adolescentes en esta época es más que necesario regular el uso del celular acordando pautas que se ajusten a cada contexto, siempre sujetas a renegociaciones futuras. Pero también hay una oportunidad, y es la posibilidad de ver al celular como acceso, a nuevos sujetos sociales en la escuela (la situación relatada daría cuenta de ello), a otras portaciones culturales, a nuevos recursos para la enseñanza y el aprendizaje[III], entre muchos otros.
Gramática escolar
El celular, aunque también las computadoras, y ni que hablar las netbooks [IV] alteran de manera importante el paisaje cotidiano de las escuelas. Es probable que algo de ello haya ocurrido con la calculadora en su momento, aunque sería más apropiado compararlo con el impacto y revolución que produjo el libro cuando entró en la escuela. Se trata de tecnologías que interpelan y perturban los cimientos sobre los que se construyen las relaciones pedagógicas en las escuelas.
Hay algo que se conoce como gramática escolar [V]y que permite explicar que es la escuela y porqué funciona de una manera y no de otra. Quiero decir que esta forma de ser de la escuela tiene que ver con una particular división del tiempo, de distribución del espacio, de los alumnos en las aulas, del uso de los objetos, del valor de las calificaciones escolares, del fraccionamiento del conocimiento en varias materias, entre otras cosas. Es una manera de organizar la escuela que se ha ido sedimentando a lo largo de los años, y es percibida como la única posible. Esta gramática escolar nos ayuda a entender porque existe tanta resistencia a los cambios. La idea de gramática se toma prestada porque nos recuerda a la forma de organizar la comunicación verbal. Más precisamente lo que se quiere decir es que cuando hablamos no estamos atentos a la gramática del lenguaje, del mismo modo que no somos conscientes de la gramática escolar cuando actuamos en las escuelas. Es decir, esas reglas no necesitan ser demasiado conocidas para poder operar eficazmente. Allí reside su mayor fortaleza, y en especial si necesitamos comprender la manera en que la escuela tiende a conservar y a reproducir el estado actual de las cosas. No se trata entonces tanto de un conservadurismo consciente sino más bien de hábitos y prácticas institucionales que no se ponen bajo sospecha y una poderosa creencia cultural que la escuela debe ser así y no de otra manera.
La gramática escolar pone en evidencia la dificultad de generar cambios en el territorio de la escuela. Dificultad que no significa imposibilidad, sino que nos advierte que los cambios deben darse acompañados de una serie de condiciones del contexto, de las instituciones y de las personas. Y que además en la escuela, así como en otros procesos culturales los cambios son más lentos que en otras esferas de la vida social. Y más aun cuando nuestro medioambiente está atravesado por el imperativo de la velocidad, el zapping y el consumo del llame ya!
Teniendo en cuenta lo antedicho es probable anticipar diversas formas de resistencias que se activan frente a todo tipo de cambio que intenta poner en cuestión o alterar el estado de cosas de las escuelas.
¿Escolarizar al celular?
En la historia del sistema educativo hemos sido testigos de una tendencia dominante a escolarizar algunas prácticas u objetos que por fuera de la escuela funcionan de otra manera. Probablemente aquella fuerza conservadora de la gramática escolar junto a ciertos modos de clasificar y ordenar, propios de la cultura escolar, constituyan dispositivos de encorsetamiento.
Es así como la escuela, como otras instituciones modernas, esta cruzada por una permanente tensión entre el cambio y la conservación. Que las cosas sean así o que puedan ser de otro modo. Si se escolarizan en clave conservadora, disciplinando todo aquello que ingresa para que se amolde al status quo, o arriesgarse a escolarizar en una versión más emancipadora, asumiendo los riesgos y la incomodidad de aquello que porta lo nuevo cuando entra sin tanto permiso, “jaqueando” ese “aquí siempre se hizo así”.
El ingreso de las computadoras en la escuela nos ayuda a ejemplificar esta disputa. En muchos casos, pasan a formar parte de lo que se denomina laboratorio de informática, pero se parecen mucho menos a un ámbito para explorar y ensayar un nuevo área de conocimiento, que a esos museos del se mira y no se toca cuando no del quien tiene la llave para entrar…
También podríamos pensar en el ingreso del teatro como espacio curricular en la escuela Su escolarización en clave conservadora se plasma en las resistencias a reconocer el potencial y riqueza expresivos de este lenguaje artístico anteponiendo solo el valor utilitario para resolver mejor un acto patrio. [VI].
Judo pedagógico
En algunas artes marciales, y el judo es el caso que quiero destacar, es clave aprovechar la fuerza física del otro. De esa habilidad técnica depende gran parte de la eficacia del luchador.
En una escena de la película “Entre los Muros” (Francia, 2009) [VII]el profesor que protagoniza el filme, durante una clase les propone a sus alumnos que realicen sus autorretratos y como la materia es Lengua y Literatura les propone una narración individual. Uno de los alumnos, Souleymane, que siempre se ubica en el fondo del aula, se resiste a ser parte de las actividades de clase y una vez más desafía al docente, decide no participar de dicho ejercicio. La clase siguiente observamos al profesor en la puerta del aula mientras los alumnos van ingresando. Como cada vez, mientras los saluda, señala algunas pautas (quitarse los gorros, etc.), y advertimos que es testigo de ciertos detalles de un intercambio entre Souleymane y algunos compañeros, en torno a fotografías que este alumno muestra de su celular. En un momento de la clase recuperando esa escena se acerca a conversar con Souleymane, advierte su interés por estas fotos, le propone usarlas. Conecta el celular a una PC y frente a la sorpresa del alumno le pide que allí comience su autorretrato, imprime las fotos y las comparte con el resto de los compañeros, felicitando a Souleymane. Aliento que descoloca a un alumno habituado a reprimendas. El profesor aprovechó el celular y esas fotos como un puente, una posibilidad de encuentro con este alumno, para dar visibilidad a su autorretrato, para ofrecerle otra forma de aprender, para torcer lo que parece condicionado de antemano, más allá de los resultados que podrá obtener con esta estrategia.
Si logramos aprovechar la fuerza del otro para involucrarnos en su camino (y el otro en el nuestro) quizás podamos agregarle valor, o habilitar una llave de acceso a otros mundos que, por si solos nuestros alumnos o alumnas no visitarían.
En muchas situaciones desconociendo esta clave del judo solemos avanzar como con un escudo, oponernos tipo frontón, con los riesgos de la mutua agresión. O peor, estamos allí pero absolutamente ausentes, como quien solo ve pasar a los otros y al tiempo. Son versiones de la omnipotencia y de la dimisión, que no hacen más que alimentar (y aumentar) los monólogos yuxtapuestos y un estado de queja permanente.
A diferencia del judo, en nuestro caso no se trata de neutralizar y ganarle al otro aprovechando su fuerza, sino hacer uso de ella para vencer con el otro aquellas contiendas del no se puede, ampliando los límites de lo posible.
Por Gabriel Brener
Lic. Educación (UBA) y Especialista en Gestión y Conducción del Sistema Educativo (FLACSO). Capacitador y asesor de docentes y directivos de escuelas. Ex director de escuela secundaria.Co-autor de “Violencia escolar bajo sospecha” 2009 Ed. Miño y Dávila Bs As.
[I] Philippe Merieu, pedagogo francés ofreció esta conferencia el martes 27 de junio de 2006 en el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.
[II] Cuatro profesores de Francisco Solano, en el conurbano bonaerense, idearon programas ejecutables en los celulares. El proyecto “Divisibilidad de números naturales” es un valioso ejemplo que testimonia una nota del diario La Nación en http://www.lanacion.com.ar/1296930-celulares-nuevos-aliados-en-el-aula .
[III] Hay numerosas experiencias en el uso del celular como recurso de enseñanzas y aprendizajes. Un sitio muy interesante para seguir el debate sobre el uso escolar del celular, en http://celumania.bligoo.com.ar
[IV] Más allá del desafío pedagógico y cultural que significa el proyecto del modelo 1 a 1 en las escuelas, al recorrer escuelas en diversos puntos del país, es muy impactante ver a los chicos y las chicas cada uno con su PC, en las aulas, o diversos rincones de su escuela o cuando se juntan en la vereda al mediodía, en las entradas y las salidas.
[V] Tyack, David y Cuban, Larry “En busca de la utopía. Un siglo de reformas de las escuelas públicas”. México: Fondo de Cultura Económica (2001)
[VI] Durante algunos años (2004-2007) participé de un proyecto de intensificación en Artes de algunas escuelas primarias públicas de la CABA. Se trató de un proyecto que incorporaba horas de algunas disciplinas artísticas a la caja horaria de la escuela, así como profesionales vinculados a la enseñanza de teatro.
[VII] Ver en http://denadiesyderechos.files.wordpress.com/2010/02/pensarentremuros_brener.pdf
Fuente: http://alainet.org/active/47667&lang=es
[…] https://www.redusers.com/noticias/el-celular-en-la-escuela-%C2%BFagente-distractivo-o-herramienta-ped… […]
Hemos estado viendo la página y nos ha parecido muy interesante contaros nuestro caso. En la UIB ( Universidad de las Islas Baleares ) hemos prohibido la utilización del dispositivo telefónico ya que tras probar-lo, hemos tenido distintos problemas de derechos de imagen, vídeos, audios, etc. Pero realmente opinamos que si se sigue con un protocolo estricto con este tema creemos que la utilización del móvil en clases puede llegar a ser muy interesante. Gracias.
Si puede trabajar co teléfonos inteligente en el salón de clase ya que es una herramienta valiosa en cuanto a fuente de consulta y ampliar el tema de interés en
además los motiva a particpar con mas sentido .
Se que la mayoria no tienen acceso a la tecnología ,pero se los puede hacer trabajar en grupo.Además hay que tener mucho cuidado en lo conserniente a perdidads o uso inadecuado ,en horas de receso
Luego de haber compartido temas relacionados con la infinidad de usos del celular ,estoy de acuerdo en incorporarlo como un recurso pedàgogico ,va permitir que los discentes interactuen ,colectivamente motivados por el empleo en la enseñanza aprendizaje de este equipo que es imprendisible para todos en esta era digital,siempre optimizando su uso con reglas establecidas para un convivencia armònica dentro del salòn de clase
Creo que el uso del teléfono inteligente en el aula es una herramienta valiosa en cuanto a fuente de consulta y ampliar un tema además que motiva y estan actuando más sentidos, también se presta para actuar colaborativamente en vista de que en nuestro medio la mayoría no tiene acceso a ésta tecnología y se lo podría hacer en grupos con los pocos celulares que se consiga del grupo. Pero habría problema si dañan o pierden o también si en recreo ingresan a páginas inadecuadas por la curiosidad propia del hogar y para esto también debemos trabjar.
Con fines educativos está muy bien el uso del celular, pero no se puede controlar que los estudiantes se distraigan y se comuniquen con otras personas a través del chat hablando con otro tema diferente a lo que se está tratando en clase.
En la actualidad el uso del celular es normal, pero dentro del aula de clases mientras no sea para trabajo relacionados con la materia no es conveniente. distrae a quien la trae consigo y al resto de estudiante en muchos casos se pierde el hilo de la clase puede suceder que se pierda y trae problemas. Quien se responsabiliza?
Marcelo Freire
El celular es parte de una herramienta tecnológica, por lo tanto es inprencindible su uso, todo depende de su correcta utilización y los grandes beneficios que obtendrán dentro del campo de la investigación cultural.
lo que tú mencionas es cien por ciento cierto, nuestros jóvenes lo único que han hecho escopiar modelos falsos de personas supérfulasn han operdido completamente la conciencia y el sentido de la responsabilidad, en el Ecuador en los cinco últimos años se puede distinguir que la educación en cuanto a lo académico a tenido una baja terrible por muchas estructuras gubernamentales, que han hecho permisibles y ablandamiento de leyes que a los muchachos tergiversan cuando les convienen.
creo que el celular es necesario siempre y cuando lo utilicen adecuadamente, ya que pueden realizar en ese momento para alguna investigacion
En mi epoca llevar un celular al colegio estaba prohibido y si los profesores te vieron , no ves el cell hasta fin de año ademas si tus compañeros de salon lo veian te lo robaban
En realidad el uso del celular mientras no se cree una cultura para el buen uso desde la casa, no tendría sentido; debido a que sino se tiene dicha cultura, el aula será un circo, puesto que no se respetará al docente peor aun entre compañeros estudiantes. Pero no podemos hacer nada frente a una educación que se está adaptando a esos cambios y no nos queda más que prepararnos para concienciar sobre el buen uso de las tecnologías.
Pienso que el celular junto con otros dispositivos electrónicos en la actualidad son equipos necesarios en el siglo XXl, pero deben ser bien canalizados por los docentes hacia los fines educativos, restringiendo todos los aplicativos que pueda dar origen a la distracción y controlando la correcta utilización.
Buenas noches, son Antonio, estoy de acuerdo que los estudiantes utilicen herramientas informàtica en el aula, pero primero el docente debe realizar actividades mitivacionales sobre la importancia de esta herramienta de informaciòn y a su vez orientarle sobre el uso correcto de esta herramienta especialmente en la integraciòn y conocimientoi de los avances cientificos, y en el desarrollo de sus habilidades y destrezas en el campo de la creatividad, innovaciòn y emprendimientos.
Soy docente de la Unidad Educativa Atahualpa, el celular puede ser un distractor cuando su uso no está bien direccionado por el docente. se puede convertir en una herramienta muy útil en el aprendizaje si el maestro tiene conocimiento de las funciones y el manejo de las mismas transmitiéndolas a los estudiantes.
El celular en las aulas es una heramienta fundamental siempre u cuando sea bien orientada dentro del proceso de aprendizaje , con programas educativos y motivadores se convierte en un dispositivo que puede satiasfacer necesidades educativas e interrelacionarse con otras personas y medios con el fin de satisfacer necesidades dentro dela educación.
Soy docente en una unidad educativa especial, pienso y creo que todas las herramientas tecnologicas que estan a al alcance de cada uno de nosotros, chicos, grandes, es para que y como la vamos, utilizar, y para ellos estamos, los padres y los docentes para enseñar con disciplina a saber este tipo de herramienta
Es interesante la inclución del celular en la escuela; pero pienso que para ello se deebe formar una cultura sobre su utilización, ya q2ue en este instante lo único que sirve es como un distractor.
[…] ya varios años. El fenómeno del “teléfono inteligente” también se ha hecho presente en la vida académica de millones de jóvenes en todo el mundo; tal es el caso de Victoria Sánchez, una estudiante de […]
Nosotros los latinoamericanos no tenemos cultura para esto, no sabemos poner límites a nuestras adicciones; y los jóvenes no tienen conciencia, y mucho menos reflexionan sobre lo que deben hacer para mejorar. Solo les interesan las banalidades que les llenan sus poco aprovechados cerebros
Soy docente y los alumnos saben manejar perfectamente esta herramienta: el celular para escuchar música y las netbook con el counter (juego violento cargado en las compus). Entrás al aula y no saludan ya que están conectados “en otra”. Por otro lado hay una reglamentación que prohibe el uso del celular en las escuelas. Si habilitas su uso estás yendo en contra de la reglamentación y ante inspección y los manejos de algunos padres esto puede ir en contra del quehacer docente.
ESTA INFORMACION NO ME SIRVE DE NADA VAYA SE A CHINGAR A SU PUTA MADRE HIJO DE PERRA ATT YOPIIIIII JAJAJAJAJA .I. PD: ESTA ESTUPIDO JAJAJ
ESTA INFORMACION NO ME SIRVE DE NADA VAYA SE A CHINGAR A SU PUTA MADRE HIJO DE PERRA ATT YOPIIIIII JAJAJAJAJA .I. PD: ESTA ESTUPIDO JAJAJ
El celular es un producto que se incorporo en la sociedad para satisfacer una necesidad o problema, lo que sucede es lo de siempre, es decir el hombre o mejor dicho la gente, hace un mal uso de tal producto lo cual conlleva a invadir y modificar normas de convivencia, etc, que terminan distorsionando el proceder de las instituciones tales como la familia, la escuela, etc. Particularmente soy consumidor de la tecnología vanguardista, pero todavia me agrada mas charlar cara a cara con una persona en vez de chatear o escribirme via sms, en fin yo creo que el tema del celular tiene solución en las escuelas, es decir se puede crear un limitante (Software de control) para su uso durante las horas que el alumno pasa en esta o bien que los padres sean quienes se encarguen de retenerle el celular a su hijo antes de salir a al colegío, etc, pero tambien, los docentes deben ser cautos y no sacar y enviar sms mientras dan clase, porque sino caemos en el proverbio “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”. Bien este tema tiene para larga data, pero todo se corrigue con compromiso y responsabilidad de todos.
Comparto tu parecer. Es cierto que cualquier herramienta puede distraer.La cosa va por otro lado. Que bueno esto que decis de los mensajes en paralelo con hablar en clase, figuras similares en epocas diferentes?
Buenos tus aportes
abrazo
Gabriel Brener
Es una t@e2b468eebd8cbca03801a120b0a9ecfc:disqus nteria,eso
No lo apoyo
Es importantisimo acercarle el conocimiento a los chicos de una manera que despierte sus intereses, y es lo que trato todas las clases. En eso estamos todos de acuerdo. Pero además, en la época adolescente es necesario encontrarse con las responsabilidades. Aún más en los tiempos que vivimos, donde nadie se hace cargo de sus actos. En mis clases les permito hacer lo que quieran con los celulares y netbooks, y sólo les llamo la atención cuando ponen música que perturbe los diálogos y tareas. Eso si… siempre les advierto que cada uno, deberá hacerse responsable de sus acciones y del uso de su tiempo. A la hora de demostrar lo que saben y en lo que han cumplido se verán las cartas. Por decirlo de algún modo, los voy a reventar con su propia pólvora. A la mayoría como muchos de ustedes se imaginarán.
Saludos.
Es importantisimo acercarle el conocimiento a los chicos de una manera que despierte sus intereses, y es lo que trato todas las clases. En eso estamos todos de acuerdo. Pero además, en la época adolescente es necesario encontrarse con las responsabilidades. Aún más en los tiempos que vivimos, donde nadie se hace cargo de sus actos. En mis clases les permito hacer lo que quieran con los celulares y netbooks, y sólo les llamo la atención cuando ponen música que perturbe los diálogos y tareas. Eso si… siempre les advierto que cada uno, deberá hacerse responsable de sus acciones y del uso de su tiempo. A la hora de demostrar lo que saben y en lo que han cumplido se verán las cartas. Por decirlo de algún modo, los voy a reventar con su propia pólvora. A la mayoría como muchos de ustedes se imaginarán.
Saludos.
Claro, pero las escuelas argentinas no tienen impresoras y si las tienen, no hay tinta.
Disculpas por el espaciado.
Aparentemente escribir en Word 2003 para luego pasar el texto aquí no compatibilizan.
La verdad
que leyendo el artículo da ganas que sea así.
Todo muy
lindo, muy lúdico, muy idealista.
Tal vez
funcione en la Francia de Philippe Merieu. En nuestro país…. lo dudo.
No existe
la cultura para esto.
Aclaro que
hablo desde la posición de un padre que tiene un hijo (21) en la universidad,
dos hijas (18) terminando el colegio, y uno en jardín de infantes (2 y medio).
Soy Lic. En
Química Industrial, y como se dice hoy, todo un geek. A mis hijos (salvo el más
chico) dentro de mis posibilidades les he provisto de celulares desde temprana
edad (buscando un contacto seguro, ya que trabajo a 76 km de la ciudad),
computadoras en casa y al mayor notebook para sus estudios (ingeniería).
Mi esposa
utiliza smartphone. Yo no, uno común (por elección) pero si puedo bajar mis
mails que con eso me sobra. El resto lo hago desde equipos más cómodos.
Con todo
esto quiero aclarar que no soy un “retrógrado” total si bien tengo mis añitos.
He
cultivado el uso de tecnología en mis hijos.
Aprendieron a leer y escribir antes de terminar el jardín con cuentos
interactivos en la PC. Usan Internet
para conseguir información para sus tareas, aunque peleo con ellos por los copy
& paste y trato que reelaboren la información para que realmente les sea
útil.
He tratado
con más o menos éxito que estudien para saber ellos, no para dar una lección o
un examen por una nota.
Sin
embargo, mi opinión personal es que no va el uso de celular en el colegio.
En un
párrafo menciona “la elaboración de ciertas reglas que regulen su eso para lograr
una mejor convivencia”.
¿Respetada
por quién? ¿Por los chicos? Crecen recibiendo el mensaje de nuestra sociedad de
“hace la tuya”. “Se el más vivo”. “Grande, jodiste al otro”. “Que vivo que
sos!!”
Desafían a
los profesores, y si reciben una sanción saltamos los padres a defenderlos y
prepear al docente sin siquiera saber que pasó.
Agreden
gente mayor en la calle por cualquier cosa así sea pedir que no griten a las
02:00 de la madrugada frente a tu casa porque necesitas descansar parar laburar
al otro día.
Con estos
antecedentes realmente creo que para que nuestros chicos entiendan lo que es
“mejor convivencia” dudo que sea a través de un cuerdo de buen uso del celular
en el colegio.
Además hay
situaciones donde deben aprender que no es no. ¿O los adultos no deben respetar
que el celular se apaga en el avión, en la opera, o en un centro de terapia
intensiva, etc., etc.?
Que buena
la anécdota de la “película”, pero seguramente aquí estaría mostrando a los
amigos la filmadita del “p_t_” que le hicieron en el baño. Jaja, te quiero ver
compartirlo en el curso para rescatar el lado positivo.
El celular
imprescindible…
… es que
tengo un bebé y está enfermo, por eso no puedo apagarlo!
Si hay una
emergencia, entiendo mucho más correcto, que llamen a la dirección del colegio,
hagan llamar a la persona y atienda la urgencia en un entorno más contendido y
no en forma histérica en el medio del curso.
Seguramente
que cuando estaba “haciendo” el mismo bebé que ahora está enfermo al celular
seguro lo tenía apagado, o al menos se le debe haber terminado la batería de
tanto sonar y no ser atendido.
Hay tanto
para hacer y mejorar, y medios potencialmente útiles para lograr el interés de
los alumnos para aprender, que realmente este tema del celular me parece intrascendente
e inútil.
Revertir
esta cultura empieza en casa. Seguro que controlar y educar los hijos es mucho
trabajo. Más fácil es pretender que lo haga el colegio y si sale mal o no es como
nos gusta tiramos la bronca, y ver si el celular sirve en el colegio…..
El pedagogo
sostuvo que lo que hoy separa a una persona de 40 años de un adolescente de 14,
es decir, esa distancia generacional, es equivalente a lo que separaba a 7
generaciones hace un siglo.
No tan así.
Un
presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor, porqué le es imposible a la vieja generación
comprender a su generación.
“Usted
creció en un mundo diferente, realmente casi uno primitivo”, dijo en voz
lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor.
“Los
jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones jet, viajes al
espacio, el hombre caminando en la luna.
Nuestras
sondas espaciales han visitado Marte.
Tenemos naves con energía nuclear y carros eléctricos y de hidrógeno.
Computadoras con procesos de velocidad de la luz.. y más”
Luego de un
breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
“Tienes
razón, hijo mío. Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes….. así
que las inventamos.
Ahora, dime, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima
generación?”
Cada uno le pone los limites que quiere a su hijo. Es una responsabilidad para el chico andar con un celular de +500$ y si crees que no la puede afrontar creo que haces bien. El tema de discusión es para la gente que considera que o no es una gran responsabilidad o no le importa. Además, dentro de algunos años probablemente sean todos smartphones.
Saludos!
Cualquier herramienta tiene la posibilidad de distraer. Por ejemplo, un papel y un lápiz, cuantas veces les pasó a ustedes mismos que se quedaron haciendo dibujos mientras no prestaban atención. Yo creo que es tarea del docente (y más que tarea, un desafío) mantener a los alumnos atentos a la clase. Buscar de que formas se les puede acercar el conocimiento.
Coincido en que los padres y la escuela son igualmente partícipes, poniendo el marco. Creo que los padres deberían enseñar el uso responsable. Lo de restricciones y castigos, no sé cuan distintos de los usuales pueden ser. ¿Mandar mensajitos es equivalente a hablar en clase?
En cuanto a lo del macheteo para mi, en particular, no lo considero un problema en sí. El problema es adaptar los exámenes (o método de evaluación) para que la respuesta no sea macheteable. Hacerles justificar, por ejemplo.
También, está la posibilidad de usar la tecnología a favor del docente. Si hacen las tareas en formato electrónico, es fácil de verificar si los chicos se copiaron, tanto entre ellos como con la info de la web.
Yo opino que un hijo mío puede ir con un celular al colegio que solamente permita hacer llamadas telefónicas y -cuanto mucho- escuchar una radio FM con auriculares. Nada más. Si quiere tener un celular a todo traste, que labure para comprárselo y que lo use con total libertad a partir de los 18 años. Puede ser un poco duro de mi parte, pero hoy por hoy si a los chicos no se les pone límites, hacen lo que quieren y después se perjudican más ellos que a los padres. Saludos cordiales.-
Yo creo que es un problema que tiene múltiples aristas: Por un lado los PADRES, responsables de facilitar esas herramientas para darles a los chicos la posibilidad de distraerse en vez de aprender, segundo LOS DOCENTES que si bien está perfecto que motiven el uso de esas herramientas, tienen que poner restricciones y castigos a los chicos que rompan esas restricciones y por último LA ESCUELA en sí, donde debe adaptar los reglamentos de convivencia y estudio a los estándares tecnológicos actuales consernientes al uso de dispositivos como Smartphones, Tablets y demás dispositivos que faciliten el “macheteo”. Saludos cordiales.-
A mi hija no le permitiría ir al colegio con un Ipod; a lo sumo con un Nokia 1100. Se machetea y la descubren, chau …….. 1 mes sin salir los fines de semana. De tener una esposa así que fomente la vaguedad, la rec**** a pe***** y como castigo le podría accesos muy restringidos a los sistemas informáticos de la casa por 2 meses. Una VERGUENZA esa madre. Saludos cordiales.-
Eso mismo iba a comentar. El celular es utilizado como herramienta educativa… como el trencito (o chuleta) de la nueva era. Lo usan en las pruebas para buscar las respuestas en Internet, o para copiar resúmenes. Y hablando de gramática escolar ¿la ortografía escolar? Los SMS han destrozado al idioma, especialmente a la ortografía. No es extraño ver, incluso, estudiantes que escriben todo abreviado en una tarea o prueba, como si estuvieran mandando un mensaje de texto.
Este señor habla muy lindo, lo que se olvida es quién se hace cargo del extravío de los equipos, de los robos por parte de otros alumnos, de la rotura en clase, etc. Si un alumno dice que trajo su celular a clase porque lo pidió la profe y se pierde, ¿se hace cargo la escuela? ¿sabe a caso este señor que hay alumnos que llevan celulares de más de mil pesos? Quien los va a reponer? En el caso de las netbook tienen un seguro que paga el Estado. No es lo mismo un celular que la netbook del gobierno.
Hace un par de semanas tuve que ir a configurar un Ipod Touch a la casa de una docente que se lo compró a su hija. Para qué? Para que pudiera “copiarse en la universidad”. Cómo? Se enviaba los resúmenes a su casilla de correo y aprovechaba el wifi gratuito de la universidad. La explicación de la madre? “Es la única tonta que no se copia, me da bronca”.
El problema pasa por la casa, hay que tener control sobre lo que piden los chicos. Quien necesita un celular? El trabajador o profesional que no tiene una oficcina, que anda en la calle o tiene la necesidad laboral de tener que estar comunicado en cualquier momento. Un chico no necesita un celular, un empleado que pasa todod el dia en un edificio no necesita un celular, pero hoy se lo toma como algo de estatus. Como me rio cuando me dicen como hago esto y tienen un smartphone dela put.. madre, o ver gente con un papelito anotando cuando lo tiene ahi y no se le pierde.
El celular en la escuela tiene que ir a parar a una bolsa como en los bancos, termina el dia y se lo llevan.
Si, soy docente. Y creo que con esa mentalidad tan cerrada deberías replantearte que significa enseñar. No podés no respetar la opinión de los demás. ¿O preferís que solo opinen los que piensan igual que vos?
sos docente? entonces no opines… el celular no debe entrar en la escuela, y con las netbook que tanto regala el gobierno estaría mejor que invierta en capacitar a los docentes…
yo le daria el celular, en la misma edad que le doy las llaves de la casa para que se maneje solo/a.
Está bueno el usar las herramientas, sean cuales sean, para enseñar. Igualmente, el que tiene el problema es el docente que tiene que aprender a hacer que esa herramienta se use para lo que se quiere enseñar. Ya es suficiente el esfuerzo que tendrán que hacer para que las notebooks que van a tener todos se usen con el propósito de enseñar en el aula.